"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca" JORGE LUIS BORGES
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miércoles, 11 de enero de 2012

El hombre de los circulos azules de Fred Vargas



La memoria es un caja de sorpresas. Clasifica cómo y dónde le parece. Trae al presente con detalles vívidos acontecimientos lejanos y no nos permite recordar lo que hemos comido ayer. Graba a sangre y fuego las historias de algunos libros (yo recuerdo cada página de Cien años de Soledad como si hubiera vivido una larga temporada en casa de los Buendía) y otras novelas se me van olvidando a medida que las voy leyendo. Este es el caso

No se por qué ni cómo cayó este libro en mis manos. Tiene un cierto aroma al comisario Maigret y a novelas de Simenon que yo siempre leía cuando era niña y un catarro me obligaba a quedarme en cama. Pero la historia de puro rocambolesca no engancha y los personajes pretendidamente originales se quedan en personajes de museo de cera. Vamos que no me ha gustado. Y aún así, se quien es el asesino. Pero no os lo digo...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Y el asesino es...

Aparece en escena Melmoth, el carnero solitario, curtido en mil batallas y que tiene distinto olor, un olor ligeramente lobuno. Y se nos revela como el gran gris, el maestro de Othello y con él las historias del pasado comienzan a arrojar luz al presente.

Las piezas van encajando poco a poco. Zora comprende la terrible verdad sobre las ovejas de carne y el rebaño toma tintes de Animal Farm. La realidad humana, tan cruda es traducida a hechos ovejunos (Así Gabriel es un manso).

Inolvidable la imagen de las ovejas fingiendo enfermedad.

Y en un guiño final a las novelas de Agatha Christie Miss Marple nos desvela al asesin@. No voy a revelar el final, sólo diré que encaja a la perfección con la historia y que la coherencia es tan grande que dejamos a las ovejas camino de Europa leyendo cada tarde un fragmento de Cumbres Borrascosas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Othello, el carnero misterioso y otros animales.


Poco a poco se va desvelando la  ajetreada historia de Othello, algo así como el hombre elefante  en oveja. Y hay que decir que nos provoca una intensa ternura. Sus recuerdos le hacen reflexivo y  su conversación muy Paulo Coelho con la corneja y el gran macho gris y  el mantra "piensa en la baba del caracol en la hierba" conforman un pasaje impactante.


Entra en escena Gabriel, el pastor adorado ingenuamente por las ovejas, con su rebaño de ovejas "distintas". La autora es capaz de  separar perfectamente la subjetividad con la que las ovejas lo describen de la percepción de que hay en él algo turbio.

Es también fascinante la utilización descriptiva que realiza de los olores que las ovejas perciben, como un elemento psicológico más en los retratos de los personajes. Así Beth tiene un olor "acre y dulzón, a hambre atrasado, a muerte temprana". Sin la descripción de los aromas estamos tan ciegos como las ovejas para percibir los pensamientos de los personajes humanos.

En otros momentos vivimos situaciones hilarantes como la imagen de las tres cabezas de oveja tras los geranios mirando a través de una ventana. Es curioso como estos rumiantes, con su mutismo y su sobriedad tienen un fuerte componente cómico, ya descubierto por  F´Murr en su serie de comics Le Génie des Alpages.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿quien mató a Gorges?

Es un ejercicio complicado percibir la realidad a través de la mente soñolienta de una oveja. Lo que nos cuenta está trufado de ironía (su concepto de Dios por ejemplo). 

Los humanos somos seres inexplicables, a veces temibles (el carnicero)  y que exhiben sus debilidades en sus olores.

Nos damos cuenta de que las realidades inconexas que las ovejas nos relatan y que a veces son para nosotros tan crípticas como lo son para ellas mismas, van encajando en un rompecabezas al que sin embargo aún no vemos sentido.

Nuestras ovejas van poco a poco desplegando su particular carácter, individualizádose y demostrándonos que tienen cada una su propia historia.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Las ovejas de Glennkill



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Esta semana, cambio de tercio. Pasamos de las procelosas aguas azules del océano pacifico a las "tranquilas" colinas verde esmeralda de la pintoresca aldea de Glennkill en Irlanda. Y nuestras protagonistas son ni más ni menos que un rebaño de ovejas que se enfrascan en la tarea de encontrar al asesino de su pastor. Cada una de ellas con un personal temperamento que las individualiza y nos permite dudar sobre todo aquello que los humanos damos por sentado en nuestra realidad cotidiana.


Su autora es la alemana Leonie Swann y ha sido traducido ya a quince idiomas.

Seguire informando.